Recientemente se han difundido estadísticas que reflejan la baja proporción que tienen las PYMES en actividades de Investigación y Desarrollo. Según el diario La Tercera, el último análisis de resultado arrojó que el 68% de los proyectos certificados por Corfo para aprobar el incentivo tributario, estuvo ligado a las grandes empresas. Paralelamente, también en últimos años, se ha dado un fuerte impulso al crecimiento y sofisticación de las PYMES en Chile con iniciativas como los Centros de Desarrollo de Negocios SERCOTEC, o los Centros de Extensionismo Tecnológico de CORFO, por lo tanto, surge la inquietud ¿por qué este impulso no se ha traducido en mayor innovación en las PYMES del sector?.  

En primer lugar, el sector es tradicionalmente tomador de innovaciones tecnológicas, es decir, que las empresas que lo componen no suelen ser quienes generan por sí mismas las innovaciones, sino que se benefician del trabajo de búsqueda que desarrollan en la mayoría de los casos empresas proveedoras, cuando se trata de productos o procesos, o bien, los centros de investigación cuando se trata de conocimiento no apropiable, como por ejemplo prácticas, catastros, instructivos y bancos de recursos.

No obstante, cuando se trata de innovaciones ligadas a la organización o modelo de negocios -las cuales no son consideradas tradicionalmente en las estadísticas de I+D- las PYMES enfrentan un escenario lleno de oportunidades. Emplear herramientas como el e-commerce y las redes sociales, son alternativas de bajo costo que permiten no solo acceder a nuevos mercados, sino que destapan el potencial que la conectividad puede ofrecer para encontrar nuevas maneras de vinculación entre actores del rubro, o con clientes o proveedores de forma que se pueda manejar un conjunto de información mayor al de la PYME agrícola que no lo hace.

 

El contar con información de clientes, sus hábitos de compra, pago y sus prioridades, permite el desarrollo de ofertas con mayor grado de personalización en cuanto a formatos, precios y canales de distribución. En el ámbito territorial y del uso de tradiciones en el rubro, cobran relevancia las indicaciones geográficas y denominaciones de origen, que permiten proteger legalmente productos a nivel territorial, lo cual da a sus poseedores  la posibilidad de hacer más nítidos los límites de un sector productivo, en pos de mayor competitividad para acceder a mercados nacionales e internacionales.

Los ejemplos anteriores no son más que un listado de factores y herramientas habilitantes para la innovación a escala de pequeñas y medianas empresas agrícolas, sin embargo, también hay evidencia para demostrar que la sola entrega de información a la PYME, en lugar de incentivarla a innovar, genera resultados adversos si el proceso no es acompañado por dinámicas sociales, como redes de pares, cooperativas, asociaciones, ferias empresariales o instancias de encuentro que promuevan intercambio de información cara a cara. Lo anterior, además de permitir una mayor predisposición a asimilar de información, promueve el elemento fundamental de todo ecosistema innovador: la generación de confianzas.

José Antonio Carrasco

Director Ejecutivo Cetma

ASOCIATIVIDAD Y MODELOS DE NEGOCIO: OPORTUNIDAD PARA LA INNOVACIÓN EN PYMES AGRÍCOLAS

Columna de Opinión